La madurez de un sabio: el profesor y sus inquietudes eruditas

Profundización

La formación recibida en Salamanca, la estancia en Bolonia y los años al servicio del arzobispo Fonseca prepararon el camino a Nebrija. Poco a poco, este fue conformando un proyecto educativo con el que mejorar el aprendizaje del latín en España: era necesario devolver el esplendor a las letras y los saberes, pero eso pasaba por restablecer el brillo de la lengua del Lacio en el seno de la universidad y en el conjunto total del territorio.

Para conseguirlo, hubo que emplear mucho tiempo y esfuerzo: primero, en las aulas; luego, en la soledad del escritorio o gabinete, donde se amontonaron los papeles y libros. Un paso decisivo en esta conquista fue el abandono de la docencia gracias al mecenazgo ofrecido por un jovencísimo Juan de Zúñiga, maestre de la orden de Alcántara. Los años pasados en Extremadura junto al maestre fueron decisivos para avanzar desde la gramática a otras disciplinas.

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